
Me regalo unos minutos, doy pausa al
trabajo, y me hecho hacia atrás en mi silla de escritorio para estirar el
cuello, me estrujo un poco los ojos cansados por la luz brillante de mi Mac y comienzo
a pensar en todos los sucesos (más bien en varios de ellos) que han pasado en
mi vida y de forma casi involuntaria me digo: “diantre, ha habido tantas
ocasiones en las que sólo caminaba en la vida mirándome la punta de los
pies”, al ver la forma en que reaccioné en varias de ellas.
Cuando un caminante intenta hacer su recorrido
mirando sólo la punta de sus pies se le hace difícil la travesía pues no
puede
anticipar lo que está a la distancia. Al estar enfocado en esas pequeñas piedritas inmediatas que va encontrando no puede darse cuenta de la gran roca o el muy profundo abismo al que se acerca y que no es hasta que da ese último paso que lo aproxima a él, que no puede reaccionar. Esa reacción tardía trae desbalance, tensión y un posible resultado fatal. De igual forma tiene la posibilidad de perder la valiosa oportunidad de encontrar un lugar de sobra para reposar o algún oasis que pueda haber al lado del camino por estar mirando sólo la punta de sus pies y el espacio inmediato que le rodea.
anticipar lo que está a la distancia. Al estar enfocado en esas pequeñas piedritas inmediatas que va encontrando no puede darse cuenta de la gran roca o el muy profundo abismo al que se acerca y que no es hasta que da ese último paso que lo aproxima a él, que no puede reaccionar. Esa reacción tardía trae desbalance, tensión y un posible resultado fatal. De igual forma tiene la posibilidad de perder la valiosa oportunidad de encontrar un lugar de sobra para reposar o algún oasis que pueda haber al lado del camino por estar mirando sólo la punta de sus pies y el espacio inmediato que le rodea.
Cuando caminamos mirando sólo la
situación inmediata (la punta de nuestros pies) no tendremos el chance de ver
las oportunidades que se acercan tras ella.
No es hasta que hemos salido del conflicto, miramos al pasado y nos
damos cuenta del proceso por el que pasamos, que afirmamos y nos convencemos de
lo importante que fue que sucediera tal suceso.
Pero, ¿qué significa caminar con la
mirada en alto, mirando al horizonte? Pues, significa estar apercibidos de las
cosas a las que nos enfrentamos y de las múltiples soluciones que tenemos a la
mano para lidiar con ellas. Significa
que no nos echaremos a morir por algún problema al que de primera instancia no
le vemos salida. Significa que estamos
consientes de que todo lo que ocurre en nuestras vidas es parte de un proceso y
tal conocimiento puede cambiar nuestra perspectiva.
Así que miremos al frente, no nos
quedemos mirando sólo la punta de nuestros pies pues hay muchas bendiciones y
oportunidades tras las situaciones que pasamos.
Tomemos decisiones de esta forma, mirando más allá de lo que esta frente
a nosotros y veremos como todas y cada una de ellas estarán bien tomadas.
Creo que es algo en lo que hoy puedes
reflexionar, ¿estás mirando más allá de la punta de tus pies? Medítalo, yo me reacomodo en mi silla de
escritorio y sigo trabajando.
Por Fidel M.H.