Thursday, October 11, 2012

Sobre la Brevedad de la Vida



Recostado en la silla de un cuarto de hospital al lado de la cama que da descanso al cuerpo recién operado de mi madre, medito…reflexiono…doy rienda suelta alpensamiento. Estando en este lugar tomo conciencia de lo efímera que es la vida. La damos por algo que es y estará allí al despertar luego de una noche de descanso. Ciertamente no muchas veces tomamos el momento de reflexionar en lo que vivimos, sólo lo hacemos (el vivir) como algo tan natural que en la mayoría de las realidades de cada cual se aperdido ese toque casi mágico, sobrenatural que nos impulsa a, de una forma u otra, estar agradecidos.

Nuestros días han de transitar tan veloz que no percibimos su paso, despertamos un día en el que reconocemos que muchos años han pasado y de nuestros labios brota una
inminente expresión de asombro por lo que hemos logrado o por aquello que hemos dejado pasar en la vida. Un día nos damos cuenta que ya no somos aquel que mira al futuro incierto sino que somos éste que mira al pasado con agrado o frustración.

La vida es una y lleva un ritmo cada vez más acelerado, no obstante es una obligación que en medio de tanto abrume demos un rotundo pare para mirar anuestro alrededor y ver, más que ver, apreciar la compañía de aquellos que nos acompañan en el incierto pero extraordinario caminar; un pare que nos permita deleitarnos en las maravillas de nuestro entorno natural. Poder agradarnos del cántico de un ave, dejarnos empapar por las inconstantes y deformes olas del mar que vienen y van eternamente sin repetirse, cada una única, sin igual; permitir que nuestra piel capture la esencia de nuestro gran lucero en una mañana radiante y que nuestra cara sea iluminada con la sublime luz del sol reflejada en una luna llena que se impone en el oscuro cielo nocturno.

Hay tantos sucesos hermosos que apreciar en la vida y ésta es tan fugaz, tan efímera que es casi una responsabilidad prestar atención a cada detalle de la misma con especial apego. No debemos dar lugar a insignificancias que nos desenfoque de ese disfrute genuino, debemos apartarnos de todo camino perverso que nos deje sin posibilidad alguna del pleno y sano deleite de la vida.

Estando aquí, lugar que alberga tanto quebrantado de salud, muchos al borde del precipicio que da fin a su caminar, tomo conciencia de la portentosa bendición de Dios en mi vida y de la importancia de saberla administrar de forma correcta y responsable.

Con tal conciencia deposito, apaciblemente, mi mirada sobre el rostro de mi madre a la vez que acaricio, suavemente, sus acurrucados pies y le doy eternas gracias a Dios por la mujer tan extraordinaria que tubo a bien regalarme como madre y por otras tantas que, ciertamente, la vida no daría para mencionarlas todas.

Ciertamente vivimos en una muy breve pero, indudablemente, hermosa vida; y cuando ésta se vive en Dios, no acaba sino que se extiende a una eternidad junto a Él.

¡Bendiciones!