Thursday, April 18, 2013

Volteando el Rompecabezas



Echamos un vistazo a nuestras islita querida y que podemos ver, que percibimos. Mira a tu alrededor, ¿qué ves? Posiblemente has pensado muchas cosas en este pequeño instante. Quizá viste una sociedad que va en decadencia, una humanidad violenta que día a día se mata a ella misma.  A lo mejor alcanzaste a ver a una madre darle una “pela” a su pequeño hijo por no hacer lo que ella dijo; lo más probable recordaste el
noticiero del día de ayer en donde la mayoría de las noticias fueron negativas, muestra de un Puerto Rico quebrantado.

Yo estoy plenamente seguro que la gran mayoría de los puertorriqueños anhelan ver a un Puerto Rico mejor, una isla en la que se pueda vivir sin temor a salir, una en la que una sonrisa sea la antesala de un “buenos días” de parte de ese desconocido que se cruzó en nuestro camino. Pregunto, ¿no sería esto fabuloso? Obviamente, esto nos lleva a tratar de pensar en formas de lograrlo, ideas para transformar al mundo y que éste sea un lugar mejor para habitar. ¿Cómo podemos hacerlo? Hay una corta historia que escuche hace algún tiempo que nos muestra una increíble verdad sobre esto. Permíteme contártela brevemente.

Una ves un niño y su padre viajaban en un avión por el atlántico hacia un lugar de Europa. El niño estaba un tanto inquieto por el viaje, era su primera vez.  El padre, buscando entretener a su hijo en algo tomó una página del periódico que leía, en donde se ilustraba una imagen del planeta Tierra. Esta imagen mostraba las ciudades más importantes del mundo y lugares emblemáticos de éste. Rápidamente comenzó a dividir la página en pedacitos y la dio a su hijo diciéndole: “hijo, aquí está la imagen del planeta en pedazos, toma, reconstruye al mundo y avísame cuando lo hayas logrado”. El padre se dispuso a seguir leyendo su periódico, cuando al cabo de pocos minutos el hijo lo llama diciendo: “papá…ya reconstruí al mundo”. El padre asombradísimo por lo rápido que lo había logrado le pregunta: “pero hijo, como lo hiciste tan rápido, se veía bien complicado”, a lo que el niño le respondió: “si papá, era demasiado complicado, tanto que no lo hubiese podido hacer, pero me di cuenta que al otro lado de la página había la silueta de un hombre, entonces, volteando el rompecabezas que me diste, comencé a enfocarme en reconstruir al hombre y mientras lo hacía, el mundo iba tomando forma”.

¿Qué nos enseña esta sencilla y corta historia?

Estamos demasiado enfocados en nuestro entorno, en cómo mejorará la situación que nos rodea. Buscamos reconstruir al mundo tratando de unir sus pedazos pero esto es imposible. Una nación con más de 3 millones de habitantes, sería un sueño frustrado tratar de cambiar las mentes de tanta gente. No darían las horas del día para rogarle, sin éxito alguno, a cada persona que muestre empatía y una sincera amabilidad por quien le rodea. ¡Ah! pero, ¿que sí yo puedo hacer; que tu puedes hacer? La historia, ¿la recuerdas? Sólo hay que voltear el rompecabezas y comenzar a reconstruir al individuo. Si cada puertorriqueño se levantara cada mañana y propusiera en su corazón ser mejor persona de la que fue el día anterior, si accionáramos el deseo de nuestro ser en nuestra propia vida sin importar la reciprocidad negativa que pudiéramos recibir, las cosas comenzarían a tomar otro color. Es cuestión de ser ejemplos.


Te pido que al terminar de leer este escrito reflexiones en todas aquellas cosas que hay en ti que evitan que nuestra nación sea reconstruida, ¡yo ya lo estoy haciendo!  Sonríe a quien te rodea, ayuda al necesitado, da de lo que tienes, camina con honradez, da palabras de aliento y muestras de amor; posa tu mirada en Dios. Haciendo esto, estaremos Enriqueciendo Nuestra Nación.




Por: Fidel M.H.
para Periódico Impacto (Edición 89)