"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53:5)
La Palabra afirma que por cuanto todos pecamos hemos sido destituidos de la gloria de Dios, esto es, ya no tenemos acceso a Dios porque el pecado quebró el puente que daba libre acceso a una relación con nuestro Creador. El ser humano no tiene forma alguna de restablecer esa conexión, no cuenta con los recursos para salvarse de lo que le espera, una eternidad sin Dios (muerte eterna), por causa del pecado, ya que la Biblia nos enseña que la paga del pecado es muerte.



