Wednesday, February 5, 2014

La Verdadera "Vida en abundancia"

Me he tomado el tiempo de reflexionar en este tema tan comentado últimamente... "la vida en abundancia que ofreció Cristo" en Juan 10:9-10. En esta publicación, pretendo establecer el verdadero mensaje de Jesús en estas palabras sin dar espacio a especulaciones ni ideas propias al respecto, sino utilizando el Texto como base en todo momento.

De entrada quisiera establecer el contexto en que Jesús dice estas palabras.

El mensaje de Jesús como el "buen pastor" viene desde el capítulo anterior (Cap. 9), pues aún le habla a las mismas personas. El gran detalle o problema con Israel (el pueblo escogido) era que había sido guiado por falsos pastores que los desviaron del verdadero conocimiento de Dios y su obra en el Mesías (Cap. 9:39-41). En este Capítulo 10, Jesús establece que él es el buen pastor. A diferencia de los falsos "pastores" que se habían levantado hasta ahora nombrados por sí mismos, Jesús es nombrado por Su Padre (Jehová) como Salvador y Señor, no sólo de Israel sino del mundo entero.

En los versículos 7 al 10, Jesús cambia su "metáfora" levemente. Aquí pasa de ser el pastor a ser la puerta. Mientras en los versículos 1-5 el pastor sacaba las ovejas del redil, aquí él es la puerta de entrada que guía a buenos pastos. Jesús establece el principio del que habla en 14:16 al afirmar que él es el único camino al padre. Jesús es el único medio para disfrutar de la salvación que ofrece Dios, no hay otro camino ni atajo; es Jesús.

Los versículos que vienen a continuación y son la base para este escrito (Juan 10:9-10) sirven como proverbio para señalar que la FE en Jesús como el Mesías prometido e hijo de Dios son el único camino para ser salvos del pecado y poder así recibir la vida eterna. Sólo Jesús es la fuente del verdadero conocimiento de Dios (Juan 14:5-9).

Establecido ya el contexto que enmarca las palabras de Jesús, "yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" podemos interpretar correctamente esas palabras y hablar de la verdadera "vida en abundancia" que él ofrece.

La interpretación correcta nace de una sola pregunta que nos podemos formular, ¿cuál ha sido el mensaje de Jesús hasta ahora? Contestándonos esta interrogante, jamás se dará espacio a interpretaciones aberrantes de este texto tan medular para entender la obra de Dios en Jesús.

Jesús en todo momento a hablado de la vida eterna. El entender la razón por la que Jesús vino al mundo (Vea Juan 3:16) y el mirar objetivamente el pasaje bíblico es evidente que la obra de Jesús es acercarnos a Dios, darnos el don (regalo) de la eternidad con Dios, nuestro padre.

Este pasaje no provee material alguno para articular, responsablemente, una idea sobre la vida abundante en Cristo que no sea la eternidad con Dios. En ningún momento este pasaje hace referencia alguna, ni de forma remota, a bienes materiales. El mensaje es sencillo, no es responsable tomar este pasaje para hablar de abundancia de bienes y prosperidad en la vida, etc. cuando, claramente, se ve la intención de Jesús de establecer el conocimiento de su persona como único canal de llegada al Padre, a la vida eterna. Cuando Jesús utiliza el termino "abundancia" se está refiriendo a una característica que es constante, no termina, es eterna.

"Para que tengan vida..."
Sin Dios [sin aceptar la obra redentora de Jesús] estamos muertos en vida, ya que el pecado nos mantiene en esa condición (Efesios 2:1-10). El aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz nos da vida porque en él encontramos la redención de nuestros pecados. Pero no sólo eso...

"...y para que la tengan en abundancia."
No solo tenemos vida "en vida", sino que la tenemos en abundancia, sin fin. A través de Jesús tenemos acceso a la vida eterna con nuestro Creador cuando él venga en gloria o nosotros partamos a la eternidad a través de la muerte.


Recuerda: La verdadera vida en abundancia la tenemos en Jesús y ésta es la libertad del pecado que nos da acceso a una eternidad con Dios.

Si hoy decides en tu corazón entregarle tu vida a Dios, haz esta oración...

"Señor, reconozco que soy un pecador y que estoy lejos de ti. Reconozco que por mi cuenta no podré salvarme. Reconozco que Jesucristo es tu hijo y mi salvador. Es mi deseo que laves el pecado que hay en mi por el sacrificio de Jesús en la cruz. Acepto ese sacrificio y la resurrección de Cristo para darme vida eterna. Te abro la puerta de mi corazón y te pido que entres a morar en él, te recibo como Señor y Salvador. Hazme la persona que Tu deseas que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados y entrar en mi vida. En el nombre de Jesús, amen."

Si hiciste esta oración entregando tu corazón a Dios, ¡bienvenido a la iglesia del Señor! Busca una iglesia que promueva una sana doctrina y déjale saber de tu decisión.

Si no hiciste esta oración, espero que pronto puedas llegar al convencimiento de tu necesidad de Cristo, pues el tiempo del fin está muy cerca.


¡Bendiciones!


















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