La vida de Jesús fue impresionante. La forma en la que hablaba y sus acciones mostraban la autoridad que había recibido de Dios para cumplir su ministerio y propósito. Desde su nacimiento vemos acontecimiento sobrenaturales ocurriendo. Lo sobrenatural le caracterizó... cuando sanó enfermos, cuando caminó por las aguas, cuando alimento a más de cinco mil personas con sólo cinco panes y dos peces; y la lista podría siguió.
La muerte de Jesús fue igual de impresionante. Desde el momento en que terminó la "última cena" se ve a un Jesús sufriendo; un Jesús que pidió a sus amigos (los discípulos) que oraran con él; un Jesús que pidió al padre que lo librara del sufrimiento que pasaría, pero se sujetó a la voluntad de Dios. Un Jesús que, sin mediar palabra alguna para salvarse, fue llevado como oveja al matadero; un Jesús que frente a la muerte aún rogaba por sus verdugos; un Jesús que abrió sus brazos (como quien se dispone a abrazar) para que introdujeran clavos en sus manos.
¡Todo esto es impresionante! JESÚS, el hombre más fascinante que ha pisado la tierra, el hombre que dividió la historia de la humanidad...
No obstante, lo ocurrido luego valida su vida y su muerte. ¡EL VIVE! ¡RESUCITÓ! Esto nos permite reconocer que no hablamos de un profeta más, de un buen rabino; esto nos habla que Jesús no fue un mártir más... HAY UNA TUMBA VACÍA!
Jesús llevó sobre sí el pecado del mundo (el tuyo y el mío) recibiendo el castigo de muerte que merecíamos por nuestra naturaleza pecaminosa, pero la tumba está vacía, y esto es indicativo de que muriendo venció a la muerte. ¡El está vivo! Y desea darnos vida junto con él.
Frente a esa tumba vacía, ¿cuál será tu decisión?
________________________________________________________________
Si hoy decides en tu corazón entregarle tu vida a Dios, haz esta oración...
"Señor, reconozco que soy un pecador y que estoy lejos de ti. Reconozco que por mi cuenta no podré salvarme. Reconozco que Jesucristo es tu hijo y mi salvador. Es mi deseo que laves el pecado que hay en mi por el sacrificio de Jesús en la cruz. Acepto ese sacrificio y la resurrección de Cristo para darme vida eterna. Te abro la puerta de mi corazón y te pido que entres a morar en él, te recibo como Señor y Salvador. Hazme la persona que Tu deseas que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados y entrar en mi vida. En el nombre de Jesús, amen."
Si hiciste esta oración entregando tu corazón a Dios, ¡bienvenido a la iglesia del Señor! Busca una iglesia que promueva una sana doctrina y déjale saber de tu decisión.
Si no hiciste esta oración, espero que pronto puedas llegar al convencimiento de tu necesidad de Cristo, pues el tiempo del fin está muy cerca.
¡Bendiciones!
Por Fidel M.H.

No comments:
Post a Comment
¡Dios te bendiga! Gracias por sacar de tu tiempo y darle lectura a este escrito. Espero que sea de bendición para tu vida. Deja tu comentario; inquietudes, experiencias, testimonios, etc. Este espacio es tuyo, disfrútalo.
¡Bendiciones!