Friday, April 4, 2014

¿Por qué a mi?

Sin miedo a equivocarme, en algún momento de tu vida (puede que ahora mismo) te hayas hecho esta pregunta frente a alguna situación que hayas o estés pasando.

"¿Por qué a mi?" Detrás de esta pregunta quizá hay muchas aseveraciones implícitas. Tal vez un "si yo he hecho todo bien, ¿por qué a mi?; yo saco fielmente el diezmo, ¿por qué a mi?; si yo te sirvo y voy a todos los cultos, ¿por qué a mi?; ¿por qué a mi?; ¿por qué a mi?...

Déjame decirte que está bien que en algún momento, frente o sumergido en la adversidad alcemos nuestra voz y le preguntemos a Dios, "¿por qué a mi? Lo que, ciertamente, no es aceptable (Dios espera de ti) es que te estanques en esta pregunta, que te sumerjas en un llanto eterno por el problema que tocó a las puertas de tu vida.

Sabes, la palabra dice que todo obra para bien a aquellos que aman a Dios y viven conforme a Su voluntad. Entonces, si todo es provechoso, aún las pruebas y tribulaciones que podamos pasar serán buenas para nosotros pues nos llevarán a crecer a la estatura de Cristo. Situaciones que nos enseñarán a depositar toda nuestra confianza en Dios; circunstancias en las que veremos a Dios de diferentes formas; adversidades en las que Cristo formará nuestro carácter y lo hará más y más como el de él. En fin, cuando estamos en Dios, el problema, la situación difícil siempre traerá bendición a nuestra vida.

Esta verdad nos lleva, inevitablemente, a reformular la pregunta de "¿por qué a mi?" a "¿para qué a mi?" Esto permite quitar los ojos de la situación difícil y ponerlos en Cristo y Su perfecta obra en nosotros.

Son muchos los "para qué".

Para que cada día puedas (y aprendas a) depositar tu confianza en él. Para  mostrar su poder. Para, simplemente, probar tu FE profesada pues ésta debe ser probada como el oro. Para moldear tu carácter al de él. Para que lo puedas conocer.

Sí. Si eres un hijo de Dios muchas veces haz debido decir que deseas conocerle cada día más o alguna versión de la misma idea. Entonces, ¿cómo conocer al Dios que suple, sino pasas alguna carencia?, ¿Cómo conocer al Dios que sana, sino pasas por la enfermedad?, ¿cómo conocer al Dios de paz, si no atraviesas la tribulación y la angustia?

¿Comprendes la idea? ¡Dios está trabajando, no te desesperes! Todo obra para bien para los que aman a Dios, por ende, la próxima vez que pases por el fuego y si estás en él en estos momentos no te estanques, cruza el puente del "por qué", y comienza a ver los "para qué" Dios a permitido que pases por lo que estás pasando.

Ten ánimo, Dios no te dará una carga que no puedas llevar, así que, si sientes que no puedes más, recuerda que Dios en su omnisciencia sabe que en él puedes salir victorioso. En adición a esto te da una poderosa promesa en su Palabra:

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador…" (Isaías 43;2-3)

¡Bendiciones!


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