Te has podido dar cuenta que no puedes enfrentar todas esas debilidades que te han estado siguiendo por largo tiempo (meses, quizá años) y que están enraizadas en
lo más profundo de tu ser. Por más
que lo intentas, vuelves a caer. En cada ocasión te prometes (o le prometes a Dios) que será la última vez, pero tal parece que no es así; vuelves a caer.
Ante esta realidad, debes darte cuenta de algunas verdades:
Eres muy incapaz de mantenerte firme utilizando tus propias fuerzas por lo que dependes absolutamente de Dios para todo y en todo.
Sabiendo esto, te das cuenta que has sido objeto de la gran e infinita misericordia de Dios, quien no ha tenido contigo el trato merecido sino que ha tenido compasión de tu débil condición humana.
No reúnes (ni remotamente) los requisitos para ser considerado una persona justa ante los ojos de Dios. De ahí la razón por la que Jesús tubo que morir en la cruz. Tú no tienes la manera de cómo justificarte ante Dios; esa es la obra redentora de Cristo.
Ante estas verdades, Dios quiere decirte que Él desea perdonare y darte otra oportunidad. Él mira el corazón, Él ve tu real arrepentimiento. Él entiende tu condición de debilidad. EnSu Palabra tienes una hermosa promesa: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Por tanto, recibe el perdón que Dios te ofrece y no sigas recriminándote más, olvida tu caída porque Dios ya lo hizo. En Isaías 43:25 dice lo siguiente: "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados".
Si vuelves a caer, recuerda esto y levántate. Siempre que en ti haya un genuino arrepentimiento, Él te dará Su perdón.
No obstante (tengo la responsabilidad de decirte), a pesar de contar con el perdón del Señor, todo los errores tienen consecuencias, unas más grandes que otras, pero todos traen consigo alguna repercusión. En medio de esto puedes dar gracias a Dios ya que "...sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Romanos 8:28).
Pídele al Señor que se glorifique en tu debilidad y que Él te de la victoria sobre ella. Tú, has tu parte. "Velad y orad, para que no entréis en tentación..." (Mateo 26:41)
La próxima vez que caigas, recuerda esta reflexión y Levántate, sacúdete el polvo y sigue caminando. ¡No desmayes!
¡Bendiciones!
Por Fidel M.H.

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